Daguerrotipo

Los primeros pasos de la fotografía en Antioquia y Colombia

Este departamento ha dado gran cantidad de fotógrafos talentosos. Muchos de esos artistas de la imagen no son recientes: vivieron en el siglo XIX, en pleno nacimiento de la fotografía, e hicieron de ella una vía para retratar la ciudad y el país.

Por Daniel Velilla Pérez – dvelill2@eafit.edu.co

William Arango, creador y director del programa de Fotografía en la Academia Yurupary, en Medellín, es una autoridad para hablar de la historia de la fotografía en Colombia y en Antioquia. Él, fotógrafo de profesión e historiador por afición, ha recopilado una basta cantidad de información sobre los orígenes del arte de pintar con luz en esta región.

“A partir de un trabajo que se hizo en el Museo de Arte Moderno de Bogotá a principios de la década de los ochenta se desató una moda, un interés muy fuerte por estudiar la historia”, dice Arango.

La investigación de la que él habla contó con el trabajo de Eduardo Serrano como curador y con más de 30 expertos que recorrieron el país buscando memorias fotográficas de pueblo en pueblo.

La fotografía se desarrolló al mismo tiempo en varios lugares del mundo a principios del siglo XIX cuando diversas personas experimentaban cómo grabar imágenes en superficies.

Sin embargo, fue el daguerrotipo, una técnica empezada por Joseph Niépce y perfeccionada por Louis Daguerre en Francia, que utilizaba una placa de plata con sales de yodo para volverla fotosensible, la que más acogida tuvo.

Esto se debió en parte a que en 1839, después de que Daguerre vendiera los derechos del invento a Francia, el gobierno de ese país repartió una cartilla a todas sus misiones diplomáticas describiendo y explicando el nuevo invento como “un regalo de Francia para el mundo”.

¿Cómo llegó la fotografía a Colombia?

Calle del Observatorio. Daguerrotipo por el Barón Gros. Tomado de colarte.com

Calle del Observatorio. Daguerrotipo por el Barón Gros. Tomado de colarte.com

“Jean Baptiste Louis Gros, también conocido como Barón Gros, fue el representante consular de Francia en Bogotá en el momento en que el gobierno francés distribuyó a nivel internacional la Cartilla de Daguerre.

Él era un pintor de muy reconocidas habilidades y apenas llegó la cartilla la tomó y se dedicó a experimentar con la producción del daguerrotipo siendo el primer daguerrotipista que hubo en Colombia.

Eso se dio entre 1840 y 1842. Significó entonces que Bogotá fue uno de los primeros lugares del mundo, aparte de París o Londres, en donde había gente experimentando con imágenes retenidas en una superficie, a lo que posteriormente se le llamaría fotografía”.

La pintura fue el punto de convergencia para el inicio de la fotografía en Colombia. Luis García Hevia, un reconocido pintor colombiano que por esa época vivía en Bogotá, tenía una academia de pintura y dibujo en la ciudad.

“El hecho es que el Barón Gros, como también era pintor, se conoció con Luis García Hevia. Eran artistas. Con García Hevia se reunía toda la élite de las artes en Bogotá, entonces el pintor colombiano conoció del Barón de Gros el daguerrotipo.

García Hevia fue entonces el primer neogranadino en experimentar con este nuevo invento. Se dice que en la cámara del Barón Gros, García Hevia hizo sus primeros daguerrotipos”.

¿Todavía se conservan algunos de los daguerrotipos que el Barón Gros tomó aquí en Colombia?

“Sí. Realmente se podría decir que hay muchos daguerrotipos que tomó el Barón Gros, pero se conocen solamente dos que él hizo en Bogotá hacia 1841 o 1842.

El primero es el llamado Calle del Observatorio, que es un daguerrotipo de una dimensión relativamente pequeña. Muestra la calle del Observatorio Astronómico mirando hacia los cerros del Oriente de la capital.

Ese daguerrotipo está en manos de un coleccionista particular en Estados Unidos y precisamente fue Eduardo Serrano, con su trabajo de la fotografía en Colombia, el que logró que ese coleccionista, a través de una galería de arte en Nueva York, permitiera verlo”.

De ese daguerrotipo se tomó una fotografía cuando el coleccionista particular en Estados Unidos permitió mostrarlo a los investigadores colombianos y con ella se hizo una copia original en daguerrotipo que se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Por mucho tiempo se pensó que esta era la única pieza tomada por el Barón Gros en la capital de Colombia. Sin embargo, existe otro: una imagen de la Plaza Mayor de Bogotá con vista también a los cerros del Oriente.

Pilar Moreno de Ángel, una persona muy importante también para la historia de la fotografía, historiadora, escritora, muy connotada en el ámbito cultural del país, hizo una investigación bellísima sobre el daguerrotipo en Colombia.

Publicó un libro donde ella contó acerca de este otro daguerrotipo del Barón Gros, de un tamaño más grande que el primero y que está en el Museo Nacional de la Fotografía en Tokio.

Ese libro salió alrededor de 1999. A partir de esa fecha ya se conocen entonces dos daguerrotipos hechos por el Barón Gros en Colombia”.

¿Todavía se conservan daguerrotipos de García Hevia?

“Se conservan yo creo que bastantes. Alrededor de unos diez o doce trabajos de García Hevia. Yo descubrí, aquí en Medellín, un daguerrotipo hecho por Luis García Hevia en una temporada en la que él vivió en la ciudad. García Hevia vino a vivir unos años a Medellín en 1849”.

¿Cómo llega entonces la fotografía a Antioquia?

Daguerrotipo por García Hevia de la hermana mayor del General Francisco de Paula Santander. Tomada de colarte.com

Daguerrotipo por García Hevia de la hermana mayor del General Francisco de Paula Santander. Tomada de colarte.com

“Esto se dio por unas circunstancias muy particulares. Una de ellas fue que un pelao por allá en los años 30 del siglo XIX, que además era un magnífico violinista y un excelente pintor envigadeño, llamado Fermín Isaza, decidió ir a Bogotá.

Lo hizo en parte por la vinculación al arte que se desarrollaba en la capital, pero por otra parte con la idea de trabajar a un nivel que aquí en Medellín no podía hacer porque era una ciudad demasiado pequeña, en la que las oportunidades eran muy pocas”.

La casualidad dio para que Isaza, el pintor paisa recién llegado a Bogotá, empezara a dar clases de pintura en la academia de García Hevia. El futuro de la fotografía en Antioquia estaba entonces empezándose a escribir.

García Hevia, quien ya conocía el daguerrotipo por parte del Barón de Gros, lo introdujo a Fermín Isaza y poco tiempo después los dos estaban camino a Medellín para montar un negocio de fotografía, de lo que se tiene constancia a través de clasificados que pusieron en los periódicos al llegar a la ciudad.

Arango, como historiador aficionado, dice que tiene la libertad de sacar deducciones, a diferencia de los historiadores profesionales que no pueden suponer y deben documentar todo.

“Me imagino a Fermín Isaza hablando con su colega García Hevia: ‘Hermano, vámonos para Medellín que allá hay un buen mercado y nos estamos un tiempo allá’, y García Hevia diciéndole: ‘Vámonos para Medellín’. Entonces Fermín Isaza se vino para Medellín a finales de 1948. Luis García llegó luego, a principios de 1949”.

Usted mismo llegó a descubrir un daguerrotipo de Fermín Isaza…

Eduardo Serrano, en su estudio de la fotografía en Colombia, dijo que todavía debían haber en Medellín, en los archivos de las familias, algún daguerrotipo de Fermín Isaza.

Eso me picó a mí la curiosidad y en cualquier momento se me ocurrió una cosa que parece como muy elemental pero a nadie se le había ocurrido.

Yo tengo varios amigos Isaza, entonces me fui a preguntarle a cada uno a ver qué sabía de sus ancestros y si había uno llamado Fermín. ¡Hombre!, hasta que me lo encuentro. Me encontré con Germán Isaza Echavarría, un personaje muy interesante, muy culto.

Yo le hice la pregunta cómo se la había hecho a todos los demás Isazas: ¿vos sabes quién fue Fermín Isaza? Y me dijo: ‘Sí, un antepasado mío y mi hermana tiene una foto tomada por él’.

Yo casi me muero de la felicidad. Pero como ha pasado con los daguerrotipos del Barón Gros, el daguerrotipo de Fermín Isaza está fuera del país, en Suiza. Una hermana de Germán lo tiene, quien es la poseedora por herencia. Yo me comuniqué con ella y me mandó una fotografía del daguerrotipo de Fermín Isaza”.

¿Qué fotografió Fermín Isaza en ese daguerrotipo?

“Es un retrato de un primo suyo. Una fotografía muy bella. Tiene un deterioro en la cara porque alguien lo tocó. Un daguerrotipo no se puede tocar porque se destruye”.

Cuando William Arango descubrió este daguerrotipo, la noticia salió en varias publicaciones; alguien la vio y lo contactó:

“Recibí un correo electrónico de una persona que vive en La Florida diciéndome: ‘vi tu referencia al daguerrotipo de Fermín Isaza, yo también tengo uno’. Me mandó entonces una fotografía del otro daguerrotipo”.

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¿Cuál es el orden cronológico de los daguerrotipos? ¿Fermín Isaza tomó primero el que se encuentra en Suiza?

“Es bastante probable que sí por una razón: al llegar Isaza a la ciudad, los primeros que seguramente supieron sobre el trabajo de fotografía que venía haciendo Fermín eran sus familiares. Entonces muy probablemente por eso la fotografía de su primo fue la primera”.

Las fotografías tomadas por Fermín Isaza hacia 1848 son, por lo tanto, las primeras tomadas en Medellín y Antioquia.

Para Arango “es muy emocionante ir descubriendo esos elementos que son pedazos del rompecabezas con los que se van configurando por lo menos los inicios de la fotografía en Antioquia”.

Luego vinieron distintos fotógrafos reconocidos como Benjamín de la Calle, uno de los mejores artistas visuales que ha nacido en esta tierra, además de Gonzalo Gaviria y Pastor Restrepo.

William Arango ve en la divulgación de estas historias “una vía para que cualquier persona que tenga fotografías antiguas en su familia se fije y nos permita ver de quiénes son para establecer si posiblemente hacen parte de lo que falta por descubrir de los primeros pasos de la fotografía en Antioquia”.

Para él, “quizás por las condiciones de las comunicaciones hoy en día, que siempre tienden a lanzar la mirada hacia delante, es que no ha habido mucha gente interesada en estudiar la historia”.

¿Qué le deja toda esta historia de investigación sobre la fotografía al país y al departamento?

“Hay una frase muy célebre, aunque ha sido tan manoseada que ya pierde sentido: ‘el que no conoce la historia está condenado a repetirla’. Es decir, yo puedo progresar si yo apoyo mi creación en cualquiera haya sido el campo en el que lo hicieron mis antecesores.

Si yo desconozco lo que hicieron mis antepasados, tengo que vivir el mismo proceso que ellos vivieron para llegar a donde ellos llegaron, entonces no se justifica.

El conocimiento de la historia de la fotografía en Antioquia es el medio más divertido que existe para uno aproximarse a la grandeza del pueblo antioqueño en el campo cultural, artístico, social, científico. Ahí está, en la fotografía, todo lo importante que ha hecho este pueblo antioqueño”.

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