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El periodismo transmedia: la cultura informativa de red

Fondo de fotografía diseñado por Creativeart – Freepik.com

Interactividad, inmersión en el hecho noticiable, rapidez para la producción y difusión de informaciones, creación de audiencias y cultura en red son elementos básicos para entender el llamado “periodismo transmedia”.

Por Astrid Suárez Álvarez – Estudiante Maestría en Comunicación Transmedia, Universidad EAFIT – asuare22@eafit.edu.co

Una de las características del periodismo en la actualidad es la capacidad de producir información al instante, situación que ha posibilitado el factor tecnológico.

Emerger únicamente gracias a la crítica, la divergencia o algún acto provocador se ha vuelto casi irrealizable, y no porque los periodistas no traten de hacerlo, sino porque el acceso masificado a los móviles cambió los procesos comunicacionales y, por ende, a la sociedad.

En palabras del académico Jesús Flores, “la expansión de la telefonía móvil nos sitúa en una era de conexión global […] los celulares se han convertido en nuestro cordón umbilical con el mundo”.

Es así como de ese vínculo con la matrix, es decir con las nuevas soluciones y, por qué no, nuevos problemas que brindan los avances tecnológicos, nacen nuevos procesos, se transforman los actos comunicativos y se generan oportunidades en la estructura social.

En ese sentido, Flores propone una perspectiva equilibrada entre el mercado, el lenguaje y la tecnología, con el objetivo de transcender la idea, en este caso, de un periodismo ejercido desde relaciones asimétricas, es decir, un periodismo como portador de la noticia en exclusiva y detentador de la única versión verdadera del hecho.

A partir de esta convergencia surge el periodismo transmedia como “una forma de lenguaje periodístico que contempla, al mismo tiempo, distintos medios, con varios lenguajes y narrativas a partir de numerosos medios y para una infinidad de usuarios”, según lo plantean Denis Porto y Jesús Flórez.

Este nuevo espacio brindado por la tecnología ha sido un factor importante en la forma de producir contenidos en sus diferentes dimensiones.

De este modo, la construcción de la información se convierte en un safari periodístico de eventos donde el periodista solo necesita de un equipo básico para compartir en tiempo real sus noticias, donde la rutina profesional es trastocada desde la preocupación de la factura del trabajo, la adopción de nuevos formatos, así como el ajuste del lenguaje a las audiencias y escenarios.

Cinco grandes hitos

Parafraseando a Flores y Porto, el factor tecnológico en la producción de contenidos transmedia periodísticos ha proporcionado:

1) Interactividad, la posibilidad de navegar en espacios intertextuales.
2) Mayor inmersión en la noticia al estar en el ambiente que reporta.
3) Mayor agilidad para la difusión de informaciones.
4) Creación de audiencias a partir de la expansión digital.
5) Generar una cultura de red, una cultura transmedia en la mente de las personas.

Todas estas características permiten que “todo tenga (adquiera) un carácter participativo fundamental para una sociedad líquida”.

En este orden de ideas, los canales institucionales y de particulares propician redes que son creadas y vinculadas de acuerdo con los deseos e intereses de los consumidores-productores, llamados por Henry Jenkis como “prosumidores”.

La participación de las audiencias a través de la apropiación social de las tecnologías se convierte en una ayuda para los reporteros autodidactas.

Sin embargo, es un reto casi insuperable para el periodista navegar entre la abundancia de versiones, la flexibilidad del tiempo, además del “corrimiento en que los actores comienzan a competir con sus agentes de información para ser ellos mismos quienes construyen una noticiabilidad a sus medidas”, según explican Fernando Irigaray y Anahí Lovato en su texto “Nuevas rutinas, diferente calidad”, que hace parte del libro Producciones transmedia de no ficción.

Fortalezas y debilidades

También ha sido importante el aporte transmedia al periodismo, en tanto que en este campo cuenta con una riqueza de narrativas que permiten mezclar la intertextualidad con la hipermedia, lo cual posibilita una mejor arquitectura para producir la noticia, a través de un guion desarrollado a partir de un texto base proyectado en un flujograma rizomático.

Esto quiere decir que en esta estructura es posible que todos los fragmentos comunicacionales (video, infografía, texto, fotografía, entre otros) se relacionen entre sí y se retroalimenten de los comentarios e interpretaciones de los seguidores.

Sin embargo, los autores no profundizan en las consecuencias de la deconstrucción del tiempo que ha traído la tecnología. A pesar de que esa inmediatez es una fortaleza, también se convierte en una debilidad, en tanto debilita la capacidad de demandar atención hacia aspectos críticos de la sociedad contemporánea.

Por ejemplo, el instante noticioso muestra una ráfaga de imágenes violentas que nos enseñan a ver las miserias de la humanidad como algo normal, es decir, normalizado.

La exposición constante a infinidad de noticias cada día hace más difícil despertar en las personas sentimientos de indignación que ayuden a movilizar demandas profundas.

No se trata tan solo de innovar en las posibilidades de presentación de la realidad, sino también en la capacidad de cuestionarla y hacerla cuestionar.

 

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