Mitu

Construyamos un país entre todos, más allá de ideologías e individualismos

Se trata de unirnos como pueblo, de eliminar las etiquetas de “clases sociales”, de no darle prioridad a aquello de la burguesía, la clase obrera… de suprimir los “¡usted no sabe quién soy yo!”.

Por María Dilia Reyes Torres
mreyest@eafit.edu.co

Para que Colombia sea en verdad “un país en marcha” necesita el apoyo para aquellos líderes dispuestos a transformar la realidad del pueblo, de los pobres, de los asalariados, de los que saben qué es pasar hambre, no tener vestimenta, recibir una educación no digna, de los que día a día despiertan con el sinsabor de pasar una jornada amarga sin trabajo, sin dinero para sostener a una familia.

No se trata de dejar que las soluciones las impulsen solo desde un partido político ni que ellas se rotulen como de derecha o izquierda, o que las definamos como del Centro Democrático o del Polo Democrático. Ya no estamos en el Siglo XX en el que nuestros pensamientos eran reclusos de las leyes que supuestamente buscaban el beneficio a partir de una sola perspectiva de pensamiento.

Se trata de unirnos como pueblo, de eliminar las etiquetas de “clases sociales”, de no darle prioridad a aquello de la burguesía, la clase obrera… de suprimir los “¡usted no sabe quién soy yo!” y de acabar con la corrupción que es el pan diario de nuestra nación.

Hagamos buen uso de la libertad de expresión, promovamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la democracia, interesémonos por conocer los deberes que tenemos como ciudadanos para poder reclamar nuestros derechos.

Pero también leamos la Constitución Política de Colombia, estudiemos qué son los mecanismos de participación ciudadana, sepamos al pie de la letra cuál es la función de los funcionarios públicos y esforcémonos por amar más este pedazo de tierra donde nuestros padres decidieron que naceríamos.

Unámonos para mejorar el país, para hacerlo con un “signo de fe y alegría”. No solo pongamos la bandera en la terraza de nuestra casa cuando haya un partido de futbol: tendámosla diariamente en nuestro corazón creando sentido de pertenencia.

Porque este país es nuestro, no de los canadienses que hace poco compraron a Isagén, ni de los españoles con su monopolio Fenosa. Tampoco de los Ardila Lülle o de los Santodomingo: esta tierra es de todos nosotros, de los que somos la base de la organización social, no del sistema impuesto por ese pequeño grupo de encorbatados que andan en camionetas blindadas mientras nosotros intentamos subir al Metro.

Reitero, no se trata de ideologías políticas, de derecha o izquierda, de preferencias económicas capitalistas o comunistas, de credos religiosos o de concepciones filosóficas y sexistas únicas.

Se trata de que cuando cantemos ese single “por fin un país en marcha, por fin un país que avanza, por fin un país que anda, por fin un país unido, porque un país unido es imparable, Colombia en marcha, Colombia unida” (y que va acompañado del slogan “Todos por un nuevo país: paz, equidad, educación”) sepamos que es real cada palabra que lo acompaña, pero sin ser una canción exclusiva del gobierno de turno.

Esa es la solución: la integración del pueblo. De esa manera erradicaremos todo lo que no nos deja progresar y hasta superaremos juntos el fenómeno de El Niño, las plagas que últimamente aterrorizan a las mujeres en embarazo y la inseguridad.

¡Yo creo en la paz, en la justicia, en la equidad! ¡Yo creo en un nuevo mañana! ¡Yo creo en un país mejor! ¡Yo creo en Colombia y en cada lector de este ensayo para transformar esta Patria donde nacimos y que amamos!

Comentarios




Hay 1 comentario

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  1. Milena Vásquez

    Bien Mary. Tu haces parte de este grupo de personas con altas probabilidades para cambiar esas peecepciones absurdas que dañan la imagen y el futuro de nuestro país. Pero aún se puede..siempre se puede…comencemos por nosotros mismos. Orgullo Cartagenero!!!


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